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España presenta una incidencia de obesidad de un 16,1% entre menores de 6 a 12 años de edad. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la obesidad y el sobrepeso han alcanzado caracteres de epidemia a nivel mundial. Las cifras asustan. Más de mil millones de personas adultas tienen sobrepeso y, de ellas, al menos 300 millones son obesas.
Los Odontopediatras, como profesionales de la Salud que somos, debemos advertir e informar a los padres de los niños con sobrepeso para que acudan al pediatra y consulten sobre la situación particular de sus hijos.

La obesidad es la acumulación excesiva de grasa corporal, especialmente en el tejido adiposo, y que se puede percibir por el aumento del peso corporal cuando alcanza 20% a más del peso ideal según la edad, la talla, y sexo de la persona en cuestión.

En la última Jornada Nacional sobre Obesidad y Factores de Riesgo Cardiovascular, que se celebró en Madrid, se diagnosticó la obesidad infantil como una enfermedad emergente. Tanto en Europa como en Estados Unidos, desde los años noventa hasta hoy, la incidencia de la obesidad infantil se ha duplicado. España se ha convertido en el cuarto país de la Unión Europea con mayor número de niños con problemas de sobrepeso, presentando un cuadro de obesidad en un 16,1% entre menores de 6 a 12 años de edad, superado apenas por los datos de Italia, Malta y Grecia.

Según los especialistas, los cambios alimenticios y las nuevas formas de vida son los principales desencadenantes en el aumento de la obesidad, que influye directamente en las salud bucodental de los pequeños.  Asimismo, el consumo de alimentos con alto contenido en grasas y azúcares, el sedentarismo de muchos niños les hace más obesos. Practicar una actividad física es esencial para su correcto crecimiento y para su salud.

El estilo de vida que llevan los niños también ha cambiado mucho. La mayoría de las actividades que realizan se concentran en torno a la televisión, al ordenador y a los videojuegos. Muchas familias, por falta de tiempo o por comodidad, acaban dejando a los niños delante de la televisión toda una tarde, en lugar de llevarlos al parque o a cualquier otra actividad que les favorezca más. Los juegos al aire libre, las excursiones y los deportes son, a menudo, sustituidos cada día por actividades sedentarias. Según las últimas encuestas, los niños españoles pasan una media de 2 horas y media diarias viendo la televisión y media hora adicional jugando a los videojuegos o conectados a Internet.