Obtenido por microscopía electrónica y secuenciación del ADN, permite localizar a las bacterias y ver cómo interactúan con sus vecinas. En la imagen pueden observarse las bacterias del género estreptococo (en verde) y cornybacterium (en magenta) en la placa dental de un individuo sano.

Nuestras piezas dentales, tal y como sucede con el resto de nuestro organismo, están pobladas de bacterias. Unos microorganismos que, junto a distintas proteínas, forman la placa dental, capa endurecida en la base de dientes y muelas que favorece la aparición de la caries. Y ahora, gracias a un nuevo estudio dirigido por investigadores del Instituto Forsyth en Cambridge (EE.UU.), los científicos podrán ver dónde se localiza cada bacteria en esta placa y cómo interactúa con el resto de bacterias.

Como explica Gary Borisy, director de esta investigación publicada en la revista «Proceedings of the National Academy of Sciences», «la secuenciación del ADN ha hecho un gran trabajo a la hora de mostrarnos qué bacterias habitan en la cavidad oral. Sin embargo, también ha dejado un gran vacío en nuestro conocimiento del microbioma. Y es que si no sabemos qué bacterias se encuentra próximas, es decir, cuál está junto a cuál y dónde se localizan, ¿cómo podemos conocer la forma en que interactúan?».

De ahí la importancia de este nuevo estudio, cuyos resultados, resaltan los autores, «son críticos para aumentar nuestro conocimiento sobre cómo interactúan las bacterias y clarificar su papel tanto en nuestra salud como en nuestras enfermedades».
‘Erizos’ en la boca

Para llevar a cabo el estudio, los investigadores utilizaron una novedosa técnica de microscopía de fluorescencia y secuenciación del ADN que posibilitó la elaboración de un mapa en alta resolución de las bacterias de la placa dental. Y gracias a este mapa, los científicos pueden ahora observar dónde se localiza cada bacteria y, por tanto, cómo interactúa con sus vecinas.

Como refiere Gary Borisy, «hasta ahora contábamos con un índice con el nombre de los lugares, pero sin un mapa. Nuestro estudio nos proporciona el mapa, lo que nos permitirá responder a importantes cuestiones sobre la relación entre la bacteria y el organismo. Y en último término, también nos ayudará a conocer el efecto que tienen estas bacterias sobre nuestra salud general».

Es más; la nueva técnica de imagen empleada en el estudio también puede ser utilizada para el estudio de la microbiota de otras partes del organismo, como podrían ser el intestino o la piel.

Como concluyen los autores, «en nuestro estudio hemos observado que las bacterias en la boca forman estructuras que hemos bautizado con el nombre de ‘erizos’ y cuya organización sugiere las funciones que desempeñan estas bacterias en su ‘comunidad’».

Artículo de abc.es